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los elementos vegetales están armonizados con las piedras,
como en los parterres de los palacios borbónicos.
Tal
conjunto monumental estaba hasta hace poco, complementado con la
fachada de la cárcel,que como lo demás, había
sido construida por el Obispo Sarmiento,cuando los Prelados eran
Señores de la ciudad.
Su fachada grave y severa,grandes verjas de hierro forjado en las
ventanas y un escudo enorme y pomposo y capelo y con borlas, daban
al edificio tinte señorial. Fue un error el haber destruido
sin más ni más ese edificio del que se hubiera podido
sacar una gran utilidad en nuestros días.
Tiempos
atrás había habido en Mondoñedo un pequeño
santuario erigido por el Obispo Benavides en honor de la Virgen
de los Remedios, y para sostén de su culto dejó una
casa y tierras contiguas , nombrando patronos a sus sucesores en
la Sede.Todo esto sucedió en 1558.
Aquella
primitiva ermita debía ser muy sencilla, tenía dos
altares laterales y un siglo más tarde fue preciso rehacerla,
por que amenazaba ruina. La devoción fue creciendo y la Virgen
de los Remedios fue "aclamada por voto Patrona de la Ciudad
y Diócesis, y su antiguo Regimiento Provincial, cuya bandera
permanece en la capilla.
El
actual santuario, obra del Obispo Sarmiento, se hizo desde 1733
a 1738 y su construcción corrió a cargo de Fray Lorenzo
de Santa Teresa, de quien ya hemos hablado. El insigne Obispo de
Mondoñedo quiso ser enterrado en el Santuario,en tierra y
sin señal alguna, pero la posteridad quiso hacer honor a
su memorias y así se construyó en la nave del templo
el suntuoso sarcófago, donde reposan sus restos.Un arco con
salientes columnas corintias y un fronton circular encuadran el
nicho,donde una estatua orante mira hacia el altar mayor. Este sepulcro
se hizo en 1759 y en el mismo hay dos inscripciones latinas escritas
en elegantes disticos, que rezan: "Hic pius et prudens Sarmientus
claditur urna expectans gestis praemia digna suis".
Cuya
traducción española es:
"Aquí se guarda en una urna el piadoso y prudente Sarmiento,
esperando los premios dignos de sus hechos".
La
otra inscripción dice:
"En Xenodochium, Templum, cum carcere, Fontem munera sunt Praesulis
aetwue Patris Sic Sarmentus opes acceptos optimos, urbi nostrae
pauperibus reddidit, atque Deo".
"He aquí un recinto, un templo, una cárcel, una
fuente. Son dones de un Padre y Prelado. Así Sarmiento dio
excelentes frutos para nuestra ciudad,para los pobres y para Dios.
No vivía ya el Obispo cuando se construyó la fachada
del Santuario obra de Mateo Angel de Ponte, de Compostela, en 1745.
Poco a poco las donaciones fueron enriqueciendo el templo y en la
ley de desamortización de 1855 se vendió la casa del
Capellán y del Sacristán, así como las tierras
de la
fundación, pese a que la ley exceptuaba expresamente ese
tipo de ventas.
En 1938, en plena guerra española se celebró en toda
la diócesis el segundo centenario de la inauguración
del Santuario y desde aquel momento hacen anualmente una ofrenda
por turno a la Virgen los Ayuntamientos Cabezas de Partido del territorio
de la antigua provincia.
Aunque
de hecho la Virgen de los Remedios ya era Patrona de la Diócesis,
fue Pío XII quien extendió el decreto y la proclamación
se hizo el 9 de Septiembre de 1949 por el Cardenal Quiroga Palacios.
El
domingo 12 de Septiembre de 1954 fue la coronación Canónica
de la imagen. Las fiestas se prepararon con inusitado fervor, recorriendo
la imagen las principales localidades del Obispado. Pocas veces
la ciudad episcopal se vió tan animada como en aquel espléndido
día y la alhameda del Santuario resultaba pequeña
para contener el inmenso gentío llegado de toda la diócesis.
Mondoñedo tuvo uno de los dias más grandes de su historia,
porque aún la embestida progresista no había comenzado
a atacar las manifestaciones públicas religiosas.
El
santuario tiene una forma de cruz latina pero tan poco pronunciada
que casi parece griega y todo se cubre con bóveda de cañón,
excepto el crucero que tiene una cúpula vaída por
los cuatro arcos torales. Esos arcos torales no se juntan en sus
extremos,como es corriente, sino que dejan entre si unos espacios
y en ellos se abren cuatro ventanales y están colocados cuatro
retablos esquinados.
De
esta forma el crucero, en su espacio central, forma un octágono
de cuatro lados más grandes y otros cuatro más pequeños.
Esta disposición tan característica es un verdadero
alarde arquitectónico. El arquitecto había construido
también en Mondoñedo la iglesia de San Pedro de Alcántara,
que tiene igualmente su cúpula vaída,pero la disposición
general de aquella iglesia, aunque más grandiosa es menos
original.
El
retablo mayor, cuyo dorado se contrató en 1745 es de una
minuciosidad imponente.En su centro tiene el gran templete con la
venerada imagen y sobre su cúpula hay una Asunción,
rodeada de ángeles y ricamente estofada. Ricamente estofados
están también los santos de los lados, todos ellos
pertenecientes a las órdenes benedictina o cisterciense.
De
los cuatro ya mencionados retablos del crucero, dos son barrocos
y dos de estilo rococó. Todos ellos en su cuerpo superior,
enmarcan las ventanas.Uno de ellos tiene una bellísima imagen
de Santa Escolástica, con su báculo y su cogulla benedictina;otro
tiene un San Benito y en uno de los de estilo rococó hay
un hermoso lienzo de la Virgen y el Niño, muy
del aire de los pintores cortesanos del siglo XVIII.
En los extremos del crucero hay otros dos retablitos, los más
primitivos de todos, también barrocos, pero más populares,
más de la región. Son blancos, rojos y verdes,con
solo doradas las partes talladas y sus esculturillas son de tipo
popular. En ellos destacan dos relieves uno de los cuales es un
nacimiento de ejecución muy fina, en el que uno de los pastores
toca la gaita gallega.
En
las fiestas se adorna el Santuario con unas telas muy ricas,traídas
de China a mediados del siglo XVIII. Y en la procesión de
Corpus, junto al Santísimo, que sale de la Catedral, se lleva
también la imagen de la Patrona de la Ciudad y Diócesis
y tiempo atrás, cuentan las gentes, salían también
ese día muchos otros santos de las iglesias y capillas.
Quien
visite Mondoñedo,por prisa que lleve, no deberá omitir
el ir al Santuario, si quiere ver uno de los conjuntos más
bonitos que se han hecho del barroco, que es un estilo que surgió
del pueblo y para el pueblo en épocas de una fé muy
fuerte que por doquier irradiaba.Por eso el barroco es tan distinto
de unas regiones a otras de nuestra patria, por que el pueblo es
distinto. De ahí que el Santuario de Mondoñedo en
su pequeñez, sea algo propio, algo singular, algo que es
el exponente de los días más gloriosos y prósperos
que vivió la ciudad |