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EL REY DE LAS TARTAS

Cuando llegué a Mondoñedo, encontré viejos amigos y otros que ya no existían como el viejo cronista"Lence".
Tampoco existían ya aquellas interminables filas de Seminaristas vestidos de bonete rojo, barridos por las ideologías progresistas, aunque todo lo demás estaba igual: como momia incorrupta, pero había una cosa que iba de más en más y que había comenzado a dar renombre a la ciudad episcopal, una figura que yo había conocido siendo él muchacho: Carlos Folgueira, el cual nada más verme me saludó con el más efusivo afecto de amistad.
"El rey de las tartas", enamorado de su terruño y dispuesto a ser algo más en la vida, había luchado por hacer famoso a Mondoñedo y había logrado que, por asociación de ideas, al nombre de la maravillosa ciudad del obispo San Rosendo, se asociase el concepto de Tarta exquisita y deliciosa, como hoy día al nombre de Segovia se asocia, aún sin querer, la palabra "Cochinillo" asado en cazuela de barro o el famoso e incomparable Acueducto.

Y a nuestro buen amigo "Carlos Folgueira" le habían empezado a otorgar premios y medallas múltiples personalidades de muy diversos lugares que visitan su casa museo. Ya nadie le conocía ni le llamaba por su nombre.

Alguien afirmó, contemplándolo un día con una larga pala de madera en la mano, como al resplandor rojo al lado del horno, su traje blanco, su alto gorro, sus poblados bigotes unidos a una espesa barba a los dos lados de sus carrillos y sus ojos saltarines, adquirían una tonalidad fastuosa, de misterio. Y se imaginó al rey Aladino, recreándose en la cámara de su tesoro y también las tartas doradas, que se cocían en el horno, como si fueran joyas allí escondidas por el avariento y legendario monarca. Por todo ello, el que había sido Director del periódico "La voz de Asturias" (Jacomé), le bautizó con el simpático nombre de EL REY DE LAS TARTAS. El nuevo nombre de nuestro amigo tuvo éxito y ya todos le llamaban así y hoy es un nombre consagrado de los que van de boca en boca, de agenda en agenda en las guías turísticas de todo el mundo, porque Carlos llegó a ser internacional.

Recuerdo que un día me invitó a viajar a Lugo para fotografiarse con la cantante más famosa de España Montserrat Caballet y me dijo: "Mira amigo, si quieres ver a la Caballet, puedes hasta darle la mano y saludarla porque hoy me recibirá en el famoso y lujoso Hotel HUSA recién construido y afamado por sus deslumbrantes habitaciones y señorío selecto de la clase alta de la ciudad del Miño, vente conmigo". No lo pensé dos veces y me fui con Carlos a Lugo para ver cómo se las arreglaría para conseguir una fotografía suya y colgarla ya en su incomparable museo lleno de personajes famosos y sentir la seguridad que siempre él tenía de lograr lo que buscaba. Porque a Carlos, lo que le abría las puertas, eran precisamente sus credenciales de un álbum lleno de fotografías de todas las personas que él con su habilidad había conseguido ir juntando y que le llevaría a la fama. Carlos nunca se olvidaba de su álbum porque él sabía muy bien que sin el álbum, el Rey de las Tartas se sentiría desnudo.

Una vez en Lugo, entramos en el Salón del Hotel HUSA y después de varias horas de espera, apareció con su cara sonriente y me dijo al oído: "Ya tengo una más amigo y quiero que la veas lo antes posible, vámonos al revelado y la llevaremos hoy mismo para ponerla en el Museo". Ese mismo día, Carlos había conseguido un éxito más para su historia y también para alimentar su ego.

Lo peor de todo fue que Carlos nos dejó sin avisar, se fue para siempre un 2 de agosto del año 1993. Había nacido el 17 de marzo de 1937 ,viernes, y cuando murió tenia 58 años. Vivió 698 meses, 3.037 semanas, 21.261 días, 510.264 horas, 30.615.875 minutos,1.836.952.563 segundos. A la hora del traslado de sus restos al lugar de su eterno descanso, yo mismo pedí que se le pusiera la bandera gallega sobre su féretro, porque sabía que Carlos era galleguista cien por cien.

Descansa en paz CARLOS FOLGUEIRA GARCIA, nos has dejado tu gran obra y yo me siento feliz por haber compartido parte de tu vida y de todas esas horas que marcó el Crono de tu existencia.

Como una anécdota especial, os diré que Carlos tenía mucho miedo a morirse, y éso sólo lo sabía yo, su falimia y ahora todos vosotros, que podéis verlo porque yo quiero rendirle este último tributo a su persona y satisfacer su ego por medio de la red. Carlos fue hijo predilecto de la muy noble y leal ciudad de Mondoñedo, él se sentia muy orgulloso de su título y me decía que ya nadie podria quitárselo, porque se lo habían dado por acuerdo municipal.

Carlos, ya estás en Internet. Tan sólo porque yo quiero que desde el lugar donde te encuentres ahora, sonrías al saber que yo, tu mejor amigo, te ha dedicado este capítulo póstumo.

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